sábado, 19 de junio de 2010

Tornados

Un tornado es un fenómeno climatológico que se manifiesta como una columna de aire que rota de forma violenta y potencialmente peligrosa, estando en contacto tanto con la superficie de la Tierra como con una nube cumulonimbus o, excepcionalmente, con la base de una nube cúmulus.[1] Siendo los fenómenos atmosféricos más intensos que se conocen, los tornados se presentan de diferentes tamaños y formas pero generalmente tienen la forma de una nube embudo, cuyo extremo más angosto toca el suelo y suele estar rodeado por una nube de desechos y polvo. La mayoría de los tornados cuentan con vientos que llegan a velocidades de entre 65 y 180 km/h, miden aproximadamente 75 metros de ancho y se trasladan varios kilómetros antes de desaparecer. Los más extremos pueden tener vientos con velocidades de hasta 480 km/h, medir hasta 1,5 km de ancho y permanecer tocando el suelo a lo largo de más de 100 km de recorrido.

Entre los diferentes tipos de tornados están las trombas terrestres, los tornados de vórtices múltiples y las trombas marinas. Éstas últimas presentan características similares a las de los tornados, como su corriente de aire en rotación en forma de embudo, aunque dichas trombas se forman sobre cuerpos de agua, conectándose a cúmulus y nubes de tormenta de mayor tamaño. Las trombas marinas por lo general son clasificadas como tornados no-supercelulares que se forman sobre cuerpos de agua.[5] Estas columnas de aire frecuentemente se generan en áreas tropicales cercanas al ecuador, y son menos comunes en latitudes mayores, cercanas a los polos.[6] Otros fenómenos similares a los tornados que existen en la naturaleza incluyen al gustnado y los remolinos de polvo, de fuego y de vapor.

Los tornados son detectados a través de radares de impulsos Doppler, así como visualmente por los cazadores de tormentas. Se les ha observado en todos los continentes excepto en la Antártida. No obstante, la gran mayoría de los tornados del mundo se producen en la región estadounidense conocida como Tornado Alley, aunque pueden formarse prácticamente en cualquier parte de América del Norte.[7] También ocurren ocasionalmente en el centro-sur y este de Asia, centro-este de Sudamérica, sur de África, noroeste y sudeste de Europa, oeste y sudeste de Australia y en Nueva Zelanda.[8]

Existen varias escalas diferentes para clasificar la fuerza de los tornados. La escala Fujita-Pearson los evalúa según el daño causado, y ha sido reemplazada en algunos países por la escala Fujita mejorada, una versión actualizada de la anterior. Un tornado F0 ó EF0, la categoría más débil, causa daño a árboles pero no a estructuras. Un tornado F5 ó EF5, la categoría más fuerte, arranca edificios de sus cimientos y puede producir deformaciones estructurales significativas en rascacielos.[9] La escala TORRO va del T0 para tornados extremadamente débiles al T11 para los tornados más fuertes que se conocen.[10] También pueden analizarse datos obtenidos de radares Doppler y patrones de circulación dejados en el suelo (marcas cicloidales) y usarse fotogrametría para determinar su intensidad y asignar un rango.[11]

Relación con la supercelda

Los tornados generalmente se desarrollan a partir de un tipo de tormentas conocidas como superceldas.[53] Las superceldas contienen mesociclones, que son un área de rotación organizada de aire que se localiza en la atmósfera, de entre 2 a 10 km de ancho. Además de tornados, son comunes en tales tormentas lluvias intensas, rayos, fuertes ráfagas de viento y granizo. Si bien la mayoría de los tornados, particularmente los más fuertes (del EF3 al EF5 según la Escala Fujita-Pearson), se derivan de superceldas, también algunos se pueden formar a partir de otras circulaciones de aire, y por lo tanto son denominados tornados no supercelulares. Este tipo de tornados, no obstante, suelen ser de menor intensidad

Formación

La mayor parte de los tornados originados en superceldas siguen un ciclo de vida reconocible. Éste comienza con el origen de la propia supercelda, que se da cuando una corriente de aire frío y seco se encuentra con otra de aire cálido y húmedo y se desplaza por encima de ella. Al ser más pesado el aire frío, se producen capas de aire inestable donde el aire frío desciende y obliga al aire caliente a ascender, creando la tormenta. Si existe una capa de aire cálido y seco que actúe como aislante, y si las diferencias de temperatura son lo suficientemente grandes, el descenso del aire frío se puede dar en forma de remolino. Este aire que desciende es llamado corriente descendente del flanco trasero (RFD, por sus siglas en inglés), misma que acelera al irse acercando al suelo, y arrastra consigo al mesociclón de la supercelda hacia él.[17] Las corrientes ascendentes, por su parte, atraen el aire a su alrededor, aumentando la rotación y convirtiéndose en una columna estrecha, conocida como nube embudo.[54]

Al acercarse el mesociclón al suelo, un embudo de condensación visible aparenta descender de la base de la tormenta, con frecuencia a partir de una nube pared en rotación. Al ir descendiendo el embudo, la RFD también llega al suelo, creando un frente de ráfagas que puede causar daños a una buena distancia del tornado. Usualmente, la nube embudo se convierte en un tornado pocos minutos después de que la RFD toque el suelo.[17]

Madurez

Inicialmente, el tornado cuenta con una buena fuente de aire caliente y húmedo que ingresa a él para darle poder, por lo que crece hasta que alcanza su etapa madura. Esto puede durar unos pocos minutos o más de una hora, y es durante este tiempo que el tornado generalmente causa el mayor daño y sus dimensiones llegan al máximo, pudiendo llegar a medir en algunos casos más de 1,5 km de ancho. Mientras tanto, la RFD, que en esta etapa es un área de vientos superficiales fríos, comienza a colocarse alrededor del tornado, interrumpiendo el flujo de aire caliente que lo alimenta.[17]

Disipación

Cuando la RFD envuelve completamente al tornado y le corta el suministro de aire, el vórtice comienza a debilitarse, y se vuelve delgado, semejante a una cuerda. Esta es la fase de disipación, misma que normalmente no dura más de unos pocos minutos, y tras la cual el tornado se esfuma. Durante esta etapa la forma del tornado depende en gran medida de los vientos de la tormenta principal, lo que puede hacer que tome formas inusuales.[23] [32] [33] A pesar de que el tornado está desapareciendo, todavía es capaz de causar daño. Al convertirse en un tubo delgado, de la misma forma que un patinador recoge los brazos para girar más rápido, los vientos pueden incrementar su velocidad en este punto.[17]

Habiendo entrado el tornado en su etapa de disipación, su mesociclón asociado por lo general también se debilita, debido igualmente a que la RFD corta el flujo de aire que lo alimenta. Al disiparse el primer mesociclón y su tornado asociado, el flujo de la tormenta puede concentrarse en una nueva área más cerca de su centro. Si un nuevo mesociclón se forma, el ciclo puede repetirse, produciendo uno o más tornados nuevos. Ocasionalmente, el viejo mesociclón y el nuevo producen tornados al mismo tiempo.

Aunque esta teoría acerca de cómo surgen, se desarrollan y desaparecen los tornados es ampliamente aceptada, no explica la formación de tornados más pequeños, como las trombas terrestres o los tornados con múltiples vórtices. Todos ellos tienen diferentes mecanismos que influencian su desarrollo, no obstante, la mayoría siguen un patrón similar al aquí descrito.[55]

Intensidad y daño

La escala Fujita-Pearson y la llamada escala Fujita-Pearson mejorada clasifican a los tornados según el daño causado. La escala mejorada (EF por sus siglas en inglés) fue un perfeccionamiento de la vieja escala Fujita, usando estimaciones de vientos y mejor descripción de los daños; sin embargo, fue diseñada para que un tornado clasificado según la escala Fujita recibiera el mismo rango numérico, y fue implementada comenzando en los Estados Unidos en 2007. Un tornado EF0, el más débil según la escala, posiblemente dañe árboles pero no estructuras, mientras que un tornado EF5, el más fuerte, puede arrancar edificios de sus cimientos dejándolos descubiertos e incluso deformar rascacielos. La similar escala TORRO va de T0 para tornados extremadamente débiles a T11 para los tornados más poderosos que se conocen. Datos obtenidos de un radar de impulsos Doppler, la fotogrametría y los patrones en el suelo (marcas cicloidales) igualmente pueden ser analizados para determinar la intensidad y otorgar un rango.[4] [62] [63]

Los tornados varían en intensidad sin importar su forma, tamaño y localización, aunque los tornados fuertes generalmente son más grandes que los débiles. La relación con la longitud de su recorrido y duración también varía, aunque los tornados con mayor recorrido tienden a ser más fuertes.[64] En el caso de tornados violentos, sólo presentan gran intensidad en una porción del recorrido, buena parte de esta intensidad proviniendo de subvórtices.[23]

En los Estados Unidos, 80% de los tornados son clasificados como EF0 y EF1 (de T0 a T3). Mientras mayor sea la intensidad de un rango, menor es su tasa de incidencia, pues menos de 1% son tornados violentos (EF4, T8 o más fuerte).[65] Fuera del Tornado Alley, y de Norteamérica en general, los tornados violentos son extremadamente raros. Aparentemente esto se debe más que nada al menor número de tornados en general que hay fuera de dicha región, ya que las investigaciones muestran que la distribución de los tornados según su intensidad es bastante similar a nivel mundial. Unos cuantos tornados de importancia ocurren cada año en Europa, áreas del centro-sur de Asia, porciones del sureste de Sudamérica y el sur de África.[66]

Climatología

En los Estados Unidos se presentan más tornados que en cualquier otro país: unas cuatro veces más que los que se estima que se forman en toda Europa, sin incluir trombas marinas.[67] Esto se debe principalmente a la geografía única del continente americano. América del Norte es relativamente grande y se extiende desde la zona intertropical hasta las áreas árticas, y no cuenta con una cadena montañosa importante que vaya de este a oeste y que bloquee el flujo de aire entre estas dos zonas. En las latitudes centrales, donde ocurren la mayor parte de los tornados, las montañas Rocosas bloquean la humedad y el flujo atmosférico, permitiendo que exista aire más seco en los niveles intermedios de la tropósfera, y causando la formación de un área con presión baja al este de dichas montañas. Un incremento en el flujo de aire desde las Rocosas propicia la formación de una línea seca cuando el flujo es fuerte en los niveles superiores,[68] mientras el golfo de México, al este, proporciona abundante humedad en los niveles bajos de la atmósfera. Esta topografía única provoca muchas colisiones de aire cálido con aire frío, que son las condiciones que crean tormentas fuertes y duraderas. Una gran parte de estos tornados se forman en dicha área del centro de los Estados Unidos entre las Rocosas y el golfo, conocida como Tornado Alley («callejón de los tornados»).[7] Esta área abarca también partes de Canadá, principalmente en Ontario y las praderas canadienses, aunque el sudeste de Quebec, el interior de Columbia Británica y el occidente de Nuevo Brunswick también son propensos a tornados.[69] En ocasiones también se presentan tornados fuertes en el noreste de México.

En promedio, en los Estados Unidos ocurren unos 1.200 tornados por año. Los Países Bajos presentan el mayor número de tornados por área de cualquier país al registrarse allí más de 20 tornados, lo que equivale a 0,00048 tornados por km2 anualmente, seguidos por el Reino Unido que presenta anualmente unos 33, es decir, 0,00013 por km2;[70] [71] de cualquier forma, la mayoría son pequeños y causan muy poco daño. En números absolutos, sin importar la extensión territorial, el Reino Unido experimenta más tornados que cualquier país europeo, excluyendo trombas marinas.[67]

Los tornados matan un promedio de 179 personas por año en Bangladesh, por mucho la mayor cantidad dentro de un país en el mundo. Esto se debe a su elevada densidad de población, deficiente calidad de las construcciones, carencia de conocimientos acerca de medidas de seguridad para combatir a los tornados y otros factores.[72] [73] Otros países del mundo que cuentan con tornados frecuentemente incluyen a Sudáfrica, Argentina, Uruguay, el sur de Brasil, Australia y Nueva Zelanda, así como porciones de Europa y Asia.[8] [74]

Los tornados son más frecuentes durante la primavera y menos durante el invierno.[23] Ya que la primavera y el otoño son periodos de transición (de clima cálido a frío y viceversa) hay más posibilidades de que el aire frío se encuentre con aire cálido, lo que provoca que durante esas estaciones se experimenten picos de actividad.[75] No obstante, las condiciones adecuadas para su formación se pueden presentar en cualquier época del año. Los tornados también pueden generarse a partir del ojo de los ciclones tropicales que tocan tierra,[76] lo cual suele suceder en el otoño y a fines del verano.

La incidencia de los tornados depende altamente de la hora del día, debido a la radiación solar.[77] A nivel mundial, la mayoría de los tornados ocurren durante la tarde, entre las 3:00 pm y las 7:00 pm del tiempo local, siendo el punto más alto a las 5:00 pm.[78] [79] [80] [81] Sin embargo, los tornados destructivos pueden ocurrir a cualquier hora del día. El tornado de Gainesville de 1936, uno de los tornados más devastadores de la historia, ocurrió a las 8:30 am tiempo local.[23]

Asociación con el clima

Existe relación entre los tornados y varias tendencias climáticas y ambientales. Por ejemplo, un incremento en la temperatura de la superficie del mar en una región (como puede ser el golfo de México o el mar Mediterráneo) aumenta a su vez el volumen de humedad en la atmósfera. El incremento de humedad puede provocar un crecimiento en la aparición de tornados, particularmente durante la temporada fría.[82]

Algunas evidencias sugieren que el fenómeno de Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés) se encuentra ligeramente relacionado con cambios en la actividad de los tornados; esto varía según la temporada y la región así como dependiendo de si el fenómeno ENSO corresponde al de El Niño o La Niña.[83]

Los cambios climáticos pueden afectar a los tornados a través de teleconexiones como sucede cuando cambia una corriente en chorro y otros patrones climáticos de importancia. Aunque es posible que el calentamiento global pueda afectar la actividad de los tornados,[84] tal efecto aún no puede ser identificable debido a su complejidad, a la naturaleza de las tormentas y a cuestiones relacionadas con la calidad de las bases de datos. Además, cualquier efecto variaría según la región.[85]

Predicción

El pronóstico del tiempo es llevado a cabo regionalmente por muchas agencias nacionales e internacionales. En la mayor parte, ellas también se encargan de la predicción de las condiciones que propician el desarrollo de los tornados.

En Australia, numerosas advertencias de tormentas son proporcionadas por el Bureau of Meteorology («Agencia de Meteorología») de dicha nación. El país se encuentra en proceso de actualizarse para usar sistemas de radares de impulsos Doppler, habiendo alcanzado su primera meta de instalar seis radares nuevos en julio de 2006.[86]

Por otro lado, en el Reino Unido la TORRO (Tornado and Storm Research Organisation, u Organización para la Investigación de Tornados y Tormentas) lleva a cabo predicciones experimentales.[87] La Met Office provee pronósticos oficiales para este país, mientras que en el resto de Europa el proyecto ESTOFEX (European Storm Forecast Experiment, o Experimento Europeo de Predicción de Tormentas) proporciona pronósticos del tiempo acerca de la probabilidad de que haya mal clima,[88] y el ESSL (European Severe Storms Laboratory, o Laboratorio Europeo de Tormentas Severas) conserva una base de datos de los eventos.[89]

Igualmente, en los Estados Unidos las predicciones climáticas generalizadas son realizadas por el Storm Prediction Center (Centro de Predicción de Tormentas), con sede en Norman, Oklahoma.[90] En este centro se realizan predicciones probabilísticas y categóricas para los próximos tres días en relación al clima severo, incluyendo tornados. También hay un pronóstico más general que abarca el periodo del cuarto al octavo día. Justo antes del momento en que se espera que se presente una amenaza climática severa, como un tornado, el SPC envía varias alertas referentes al fenómeno, en colaboración con las oficinas locales del Servicio Meteorológico Nacional de ese país.

A su vez, en Japón la predicción y el estudio de los tornados están a cargo de la Agencia Meteorológica de Japón,[91] mientras que en Canadá las alertas y los pronósticos climáticos, incluyendo los de los tornados, son proporcionados por siete oficinas regionales del Servicio Meteorológico de Canadá, una subdivisión de Environment Canada.[92]

Detección

Rigurosos intentos para poder advertir los tornados comenzaron en los Estados Unidos a mediados del siglo XX. Antes de los años 1950, el único método para detectar un tornado era que alguien lo viera. Generalmente, la noticia de un tornado llegaría a una estación climática local hasta después de la tormenta. No obstante, con el advenimiento del radar meteorológico, las zonas cercanas a las estaciones climáticas tendrían avisos con tiempo del mal clima. Los primeros avisos públicos de tornados aparecieron en 1950 y las primeras alertas de tornados, en 1952. En 1953 se confirmó que los ecos en cadena se encuentran asociados con los tornados.[93] Al reconocer estos patrones, los meteorólogos, estando a varios kilómetros de distancia, pudieron detectar tormentas que probablemente producirían tornados.[94]

Radar

Hoy en día, la mayoría de los países desarrollados cuentan con una red de radares meteorológicos, siendo todavía éste el principal método de detección de posibles tornados. En los Estados Unidos y algunos otros países se utilizan estaciones con radares de impulsos Doppler. Estos aparatos miden la velocidad y dirección radial (si se están acercando o alejando del radar) de los vientos de una tormenta, y así pueden detectar evidencias de rotación en tormentas que están a más de 150 km de distancia. Cuando las tormentas están lejos de un radar, sólo las partes altas de la tormenta son observadas y las importantes áreas bajas no son registradas.[95] La resolución de los datos también decrece en razón de la distancia entre la tormenta y el radar. Algunas condiciones meteorológicas que llevan a la tornadogénesis no son detectables de inmediato a través de radar y en ocasiones el desarrollo de tornados puede ocurrir más rápidamente de lo que un radar puede completar un escaneo y enviar la información. Además, la mayoría de las regiones pobladas de la Tierra ahora son visibles desde el Satélite Geoestacionario Operacional Ambiental (GOES, por sus siglas en inglés), el cual ayuda en el pronóstico de tormentas tornádicas.[96]

Seguridad

A pesar de que los tornados pueden atacar en cualquier instante, existen precauciones y medidas preventivas que la gente puede adoptar para aumentar sus posibilidades de sobrevivir a un tornado. Autoridades como el Storm Prediction Center aconsejan contar con un plan contra tornados. Cuando una alerta de tornado es enviada, refugiarse en un sótano o una habitación localizada en la parte más interna de una casa resistente aumenta en gran medida las posibilidades de sobrevivir.[] En áreas propensas a tornados, muchos edificios cuentan con refugios especiales para tormentas. Estas habitaciones subterráneas han ayudado a salvar miles de vidas.[]

Algunos países cuentan con agencias meteorológicas que proporcionan predicciones de tornados e incrementan el nivel de alerta para un posible tornado (de la misma forma que lo hacen los avisos y alertas de tornados en Estados Unidos y Canadá). Las estaciones climatológicas de radio también proporcionan alarmas cuando se libera una advertencia por clima severo para su área local, aunque este tipo de estaciones de radio se encuentran generalmente sólo en los Estados Unidos.

A menos que el tornado esté a gran distancia y sea visible, los meteorólogos aconsejan a los conductores que estacionen sus vehículos fuera del camino (para no bloquear al tráfico de emergencia), y buscar un refugio seguro. Si no hay uno en las cercanías, colocarse en lo profundo de una zanja es la siguiente mejor opción.

Mitos e ideas equivocadas

Uno de los mitos más persistentes asociados con tornados consiste en que abrir las ventanas reducirá el daño causado por el tornado. Aunque existe un marcado descenso en la presión atmosférica en el interior de un tornado fuerte, es improbable que la disminución de presión fuera suficiente para causar que el inmueble explote. Algunas investigaciones muestran que abrir las ventanas puede en realidad incrementar la severidad de los daños del tornado. Sin importar la validez de esta teoría de la explosión, es mejor invertir el tiempo buscando refugio y no abriendo ventanas. Un tornado violento, de cualquier forma, puede destruir una casa sin importar si sus ventanas están abiertas o cerradas.[110] [111]

Otra creencia común es que los pasos elevados en una autopista son un refugio adecuado para tornados. Por el contrario, un paso elevado es un lugar peligroso para refugiarse durante un tornado.[112] En la oleada de tornados de Oklahoma de 1999 del 3 de mayo de 1999, tres pasos elevados de autopistas fueron golpeados por tornados, y en cada una de esas tres localizaciones hubo una muerte, junto con muchas heridos de gravedad. Se cree que el área debajo de los pasos elevados causa un efecto de túnel de viento, en donde se incrementa la velocidad del viento del tornado y los desechos que acarrea y que pasan por ahí.[113] En comparación, durante la misma oleada de tornados, más de 2.000 hogares fueron completamente destruidos, con otros 7.000 dañados, y aun así solamente unas pocas docenas de personas murieron en sus hogares.[]

Una vieja creencia es que la esquina de un sótano que esté más cerca del sudoeste proporciona la mayor protección durante un tornado. El lugar más seguro, en realidad, es el extremo o esquina de una habitación subterránea opuesto a la dirección en que se mueve el tornado (generalmente la esquina noreste), o una habitación que no sea subterránea pero que esté lo más internamente posible en su inmueble. Refugiarse debajo de una mesa resistente, en un sótano o debajo de una escalera incrementa las posibilidades de sobrevivir aún más.

Finalmente, hay áreas donde la gente cree estar protegida de los tornados, ya sea por un río, colina o montaña de gran tamaño, o incluso por fuerzas sobrenaturales.[114] Se ha sabido de tornados que han cruzado grandes ríos, escalado montañas y afectado valles.[115] Como regla general, no hay área que esté "a salvo" de los tornados, aunque hay áreas que son más susceptibles que otras.

Referencias:

http://es.wikipedia.org/wiki/Tornado

Erupciones Volcanicas

Una erupción es una emisión de materia sólida, líquida o gaseosa, por aberturas o grietas de la corteza terrestre

Un volcán es una abertura natural de la tierra que permite la salida del material magmático o sus derivados, elementos que se acumulan en la corteza terrestre. También recibe este nombre la estructura en forma de loma o montaña que se forma alrededor de la abertura que puede ser cónica o circular.

Por lo general, los volcanes tienen en su cumbre o en sus costados, grandes cavidades llamadas cráteres, que fueron generadas en erupciones anteriores.

Hay diferentes tipos de volcanes, los llamados centrales o poligenéticos, se forman por la acumulación de materiales emitidos por varias erupciones a lo largo del tiempo geológico y los monogenéticos son los que nacen, desarrollan una erupción que durar algunos años y se extinguen sin volver a tener actividad. Estos son los más frecuentes en México.

Un volcán está activo, cuando existe magma fundido en su interior o puede recibir nuevas aportaciones de magma, por lo que en cualquier momento puede generar una erupción.

Los volcanes activos están distribuidos en el mundo en regiones bien definidas por los procesos tectónicos, como las interacciones de las placas tectónicas que conforman la corteza terrestre y las corrientes convectivas del manto terrestre que las mueven. En el mundo más o menos ocurren 50 erupciones por año de diferentes magnitudes. En el mundo se calcula que hay 1,300 volcanes activos y más o menos ocurren al año 50 erupciones de diferentes magnitudes y en México, la franja de volcanes se extiende desde Nayarit hasta Veracruz, presentando varios volcanes activos, como el de Colima, el Popocatépetl y el Chichón y otros monogenéticos como el Xitle, el Jorullo y el Paricutín.

Las erupciones volcánicas se han presentado siempre, son emisiones de mezclas de roca fundida rica en materiales volátiles (magma), gases volcánicos formados de vapor de agua, bióxido de carbono, bióxido de azufre y otros gases peligrosos para la salud y la vida.

Estos materiales pueden ser arrojados con diferentes grados de violencia, dependiendo de la presión de los gases provenientes del magna o del agua subterránea sobrecalentada por el mismo.

Cuando la presión dentro del magma se libera sin explotar, solo en la superficie del cráter es una erupción efusiva y lo que sale a la superficie es un contenido menor de gases y roca fundida llamada lava. Si el magma acumula más presión de la que puede liberar, las burbujas crecen hasta tocarse y el magma se fragmenta violentamente, produciendo una erupción explosiva.

Los flujos de lava son muy destructivos, la roca fundida puede avanzar a diferentes velocidades dependiendo de las pendientes del terreno, lo que permite a la gente ponerse a salvo, pero por donde pasa los terrenos son destruidos y no pueden volver a utilizarse para la agricultura porque la lava al secarse forma una fuerte roca.

Otro problema causado por las erupciones volcánicas son las avalanchas formadas de grandes cantidades de lava, ceniza y gases muy calientes que se deslizan por las laderas del volcán. Estas avalanchas reciben varios nombres: flujos piroclásticos, nubes ardientes o flujos de ceniza caliente.

Un aspecto más a considerar son los fuertes deslizamientos de tierra que pueden originarse cuando todos estos elementos se mezclan con agua proveniente de ríos, lagos, nieve o lluvia intensa y pueden suceder durante o después de las erupciones.

La presión con la que salen los materiales, es tan fuerte que ocasionan el lanzamiento al aire de cantidades de gases y fragmentos de roca o magma de diversos tamaños. Hay partículas que llegan a alcanzar hasta los 20 kilómetros de altura y si bien los fragmentos más grandes caen cerca del volcán, las cenizas pueden alcanzar cientos de kilómetros alrededor y cuando se acumula en un lugar pesa tanto que puede derribar techos, tapar drenajes y ocasionar daños en las estructuras por sus componentes.

En contraste, las erupciones volcánicas también son benéficas, las tierras de origen volcánico son fértiles, en general altas y con buen clima, por lo que muchas personas gustan de vivir en estas regiones a pesar del peligro.

Los daños que ocasionan a las poblaciones pueden ser desde muy leves, hasta sepultar ciudades o comunidades enteras con lava o ceniza o por efecto de los deslaves. Se daña la agricultura, se destruyen bosques y cosechas enteras y el terreno dañado tarda muchos años en recuperarse o se vuelve totalmente infértil.

Referencias

http://www.esmas.com/salud/home/tienesquesaberlo/418077.html

Sismos y Maremotos

Un terremoto, también llamado seísmo o sismo (del griego "σεισμός", temblor) o temblor de tierra[1] es una sacudida del terreno que se produce debido al choque de las placas tectónicas y a la liberación de energía en el curso de una reorganización brusca de materiales de la corteza terrestre al superar el estado de equilibrio mecánico. Los más importantes y frecuentes se producen cuando se libera energía potencial elástica acumulada en la deformación gradual de las rocas contiguas al plano de una falla activa, pero también pueden ocurrir por otras causas, por ejemplo en torno a procesos volcánicos, por hundimiento de cavidades cársticas o por movimientos de ladera.

Origen

El origen de los terremotos se encuentra en la acumulación de energía que se produce cuando los materiales del interior de la Tierra se desplazan, buscando el equilibrio, desde situaciones inestables que son consecuencia de las actividades volcánicas y tectónicas, que se producen principalmente en los bordes de la placa.

Aunque las actividades tectónica y volcánica son las principales causas por las que se generan los terremotos, existen otros muchos factores que pueden originarlos: desprendimientos de rocas en las laderas de las montañas y el hundimiento de cavernas, variaciones bruscas en la presión atmosférica por ciclones e incluso la actividad humana. Estos mecanismos generan eventos de baja magnitud que generalmente caen en el rango de microsismos, temblores que sólo pueden ser detectados por sismógrafos.

Localizaciones

Los terremotos tectónicos se suelen producir en zonas donde la concentración de fuerzas generadas por los límites de las placas tectónicas dan lugar a movimientos de reajuste en el interior y en la superficie de la Tierra. Es por esto que los sismos o seísmos de origen tectónico están íntimamente asociados con la formación de fallas geológicas. Suelen producirse al final de un ciclo denominado ciclo sísmico, que es el período durante el cual se acumula deformación en el interior de la Tierra que más tarde se liberará repentinamente. Dicha liberación se corresponde con el terremoto, tras el cual la deformación comienza a acumularse nuevamente.

El punto interior de la Tierra donde se produce el sismo se denomina foco sísmico o hipocentro, y el punto de la superficie que se halla directamente en la vertical del hipocentro —y que, por tanto, es el primer afectado por la sacudida— recibe el nombre de epicentro.

En un terremoto se distinguen:

El movimiento sísmico se propaga mediante ondas elásticas (similares al sonido), a partir del hipocentro. Las ondas sísmicas se presentan en tres tipos principales:

  • Ondas longitudinales, primarias o P: tipo de ondas de cuerpo que se propagan a una velocidad de entre 8 y 13 km/s y en el mismo sentido que la vibración de las partículas. Circulan por el interior de la Tierra, atravesando tanto líquidos como sólidos. Son las primeras que registran los aparatos de medida o sismógrafos, de ahí su nombre "P".[cita requerida].
  • Ondas transversales, secundarias o S: son ondas de cuerpo más lentas que las anteriores (entre 4 y 8 km/s) y se propagan perpendicularmente en el sentido de vibración de las partículas. Atraviesan únicamente los sólidos y se registran en segundo lugar en los aparatos de medida.
  • Ondas superficiales: son las más lentas de todas (3,5 km/s) y son producto de la interacción entre las ondas P y S a lo largo de la superficie de la Tierra. Son las que producen más daños. Se propagan a partir del epicentro y son similares a las ondas que se forman sobre la superficie del mar. Este tipo de ondas son las que se registran en último lugar en los sismógrafos.

Escala sismológica de Richter

La escala sismológica de Richter, también conocida como escala de magnitud local (ML), es una escala logarítmica arbitraria que asigna un número para cuantificar el efecto de un terremoto, denominada así en honor del sismólogo estadounidense Charles Richter (1900-1985).

La mayor liberación de energía que ha podido ser medida ha sido durante el terremoto ocurrido en la ciudad de Valdivia (Chile), el 22 de mayo de 1960, el cual alcanzó una magnitud de momento (MW) de 9,5.

A continuación se muestra una tabla con las magnitudes de la escala y su equivalente en energía liberada.

Magnitud
Richter

Equivalencia de
la energía
TNT

Referencias

–1,5

1 g

Rotura de una roca en una mesa de laboratorio

1,0

170 g

Pequeña explosión en un sitio de construcción

1,5

910 g

Bomba convencional de la II Guerra Mundial

2,0

6 kg

Explosión de un tanque de gas

2,5

29 kg

Bombardeo a la ciudad de Londres

3,0

181 kg

Explosión de una planta de gas

3,5

455 kg

Explosión de una mina

4,0

6 t

Bomba atómica de baja potencia.

5,0

199 t

Terremoto en Albolote de 1956 (Granada, España)

5,5

500 t

Terremoto en Colombia (El Calvario, Meta, Colombia; 2008

6,0

1.270 t

Terremoto de Double Spring Flat de 1994 (Nevada, Estados Unidos)

6,1

300 t

Terremoto en Terremoto de 1972 Managua, Nicaragua)

6,2

Terremoto de Morón (2009) (Venezuela) Estado Carabobo

6,5

31.550 t

Terremoto de Northridge de 1994 (California, Estados Unidos)

7,0

199.000 t

Terremoto de Hyogo-Ken Nanbu de 1995 (Japón)
Terremoto de Puerto Príncipe de 2010 (Haití)

7,2

250.000 t

Terremoto de Spitak 1988 (Armenia)
Terremoto en Puerto Rico 21 enero[2]

Terremoto de Baja California de 2010 (Mexicali, Baja California)

7,5

750.000 t

Terremoto de Santiago de 1985 (Chile)
Terremoto de Caucete 1977 (Argentina)

7,8

1.250.000 t

Terremoto de Sichuan de 2008 (China)

7.9

5.850.000 t

Terremoto del Perú de 2007 (Pisco, Perú)

8,1

6.450.000 t

Terremoto de México de 1985 (Distrito Federal, México)

8,5

31,55 millones de t

Terremoto de Sumatra de 2007

8,8

100 millones de t

Terremoto de Chile de 2010 (150 kilómetros al noroeste de Concepción)

9,0

150 millones de t

Terremoto de Lisboa de 1755

9,2

220 millones de t

Terremoto del océano Índico de 2004
Terremoto de Anchorage de 1964 (Alaska, Estados Unidos)

9,6

260 millones de t

Terremoto de Valdivia de 1960 (Chile)

10,0

6.300 millones de t

Estimado para el choque de un meteorito rocoso de 2 km de diámetro que impacte a 25 km/s

12,0

1 billón de t

Fractura de la Tierra por el centro
Cantidad de
energía solar recibida diariamente en la Tierra

13,0

108 megatones = 100 teratones

Impacto en la península de Yucatán que causó el cráter de Chicxulub hace 65 Ma[3] [4] [5]


Maremotos

Refere

Un maremoto o tsunami (del japonés tsu: ‘puerto’ o ‘bahía’, y nami: ‘ola’; literalmente significa ‘gran ola en el puerto’) es una ola o un grupo de olas de gran energía y tamaño que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de agua. Se calcula que el 90% de estos fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre, más preciso, de «maremotos tectónicos».

La energía de un tsunami depende de su altura (amplitud de la onda) y de su velocidad. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas (en el maremoto del océano Índico de 2004 hubo 7 picos). Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento.

Antes, el término tsunami también sirvió para referirse a las olas producidas por huracanes y temporales que, como los maremotos, podían entrar tierra adentro, pero éstas no dejaban de ser olas superficiales producidas por el viento, aunque se trata aquí de un viento excepcionalmente poderoso.

Tampoco se deben confundir con la ola producida por la marea conocida como macareo. Éste es un fenómeno regular y mucho más lento, aunque en algunos lugares estrechos y de fuerte desnivel pueden generarse fuertes corrientes.

La mayoría de los tsunamis son originados por terremotos de gran magnitud bajo la superficie acuática. Para que se origine un maremoto el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que una gran masa de agua del océano es impulsada fuera de su equilibrio normal. Cuando esta masa de agua trata de recuperar su equilibrio genera olas. El tamaño del tsunami estará determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino entre otros parámetros como la profundidad del lecho marino. No todos los terremotos bajo la superficie acuática generan maremotos, sino sólo aquellos de magnitud considerable con hipocentro en el punto de profundidad adecuado.

Un maremoto tectónico producido en un fondo oceánico de 5 km de profundidad removerá toda la columna de agua desde el fondo hasta la superficie. El desplazamiento vertical puede ser tan sólo de centímetros; pero, si se produce a la suficiente profundidad, la velocidad será muy alta y la energía transmitida a la onda será enorme. Aun así, en alta mar la ola pasa casi desapercibida, ya que queda camuflada entre las olas superficiales. Sin embargo, destacan en la quietud del fondo marino, el cual se agita en toda su profundidad.

Maremoto de Sumatra, en 2004.

La zona más afectada por este tipo de fenómenos es el Océano Pacífico, debido a que en él se encuentra la zona más activa del planeta, el cinturón de fuego. Por ello, es el único océano con un sistema de alertas verdaderamente eficaz.

Existen otros mecanismos generadores de maremotos menos corrientes que también pueden producirse por erupciones volcánicas, deslizamientos de tierra, meteoritos o explosiones submarinas. Estos fenómenos pueden producir olas enormes, mucho más altas que las de los maremotos corrientes. Se trata de los llamados megamaremotos, término que, si bien no es científico, puede usarse de forma poco rigurosa para referirse a los maremotos generados por causas no tectónicas. De todas estas causas alternativas, la más común es la de los deslizamientos de tierra producidos por erupciones volcánicas explosivas, que pueden hundir islas o montañas enteras en el mar en cuestión de segundos. También existe la posibilidad de desprendimientos naturales tanto en la superficie como debajo de ella. Este tipo de maremotos difieren drásticamente de los maremotos tectónicos.

En primer lugar, la cantidad de energía que interviene. Está el terremoto del Océano Índico de 2004, con una energía desarrollada de unos 32.000 MT. Solo una pequeña fracción de ésta se traspasará al maremoto. Por el contrario, un ejemplo clásico de megamaremoto sería la explosión del volcán Krakatoa, cuya erupción generó una energía de 300 MT. Sin embargo, se midió una altitud en las olas de hasta 50 m, muy superior a la de las medidas por los maremotos del Océano Índico. La razón de estas diferencias estriba en varios factores. Por una parte, el mayor rendimiento en la generación de las olas por parte de este tipo de fenómenos, menos energéticos pero que transmiten gran parte de su energía al mar. En un seísmo (o sismo), la mayor parte de la energía se invierte en mover las placas. Pero, aun así, la energía de los maremotos tectónicos sigue siendo mucho mayor que la de los megamaremotos. Otra de las causas es el hecho de que un maremoto tectónico distribuye su energía a lo largo de una superficie de agua mucho mayor, mientras que los megamaremotos parten de un suceso muy puntual y localizado. En muchos casos, los megamaremotos también sufren una mayor dispersión geométrica, debido justamente a la extrema localización del fenómeno. Además, suelen producirse en aguas relativamente poco profundas de la plataforma continental. El resultado es una ola con mucha energía en amplitud superficial, pero de poca profundidad y menor velocidad. Este tipo de fenómenos son increíblemente destructivos en las costas cercanas al desastre, pero se diluyen con rapidez. Esa disipación de la energía no sólo se da por una mayor dispersión geométrica, sino también porque no suelen ser olas profundas, lo cual conlleva turbulencias entre la parte que oscila y la que no. Eso comporta que su energía disminuya bastante durante el trayecto.

ncias:

http://es.wikipedia.org/wiki/Escala_sismol%C3%B3gica_de_Richter

http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto

http://es.wikipedia.org/wiki/Maremoto